La Cuaresma y la Semana Santa traen con ellas un mundo de tradiciones que van desde las celebraciones religiosas hasta las preparaciones culinarias típicas de esta época. Cuentan nuestros abuelos que antes la Semana Santa era como un “toque de queda”, especialmente a partir del Jueves Santo; ya desde el lunes la gente, especialmente en los pueblos, empezaba a prepararse para ayunar, participar de las procesiones…etc. Ya el viernes no se podía hablar en voz alta, no se podían hacer actividades en el hogar (barrer, limpiar u otros oficios del hogar), no se comía carne ni el miércoles de ceniza, no los siguientes “viernes de dolores” durante la Cuaresma ni el Viernes Santo. Poco a poco se han ido perdiendo estas costumbres y solo se pueden ver en algunos pueblos. Además solamente los adultos mayores continúan estas costumbres religiosas, especialmente las iglesia católica. Hoy, en una mínima cantidad se sigue celebrando la “Pascual Juvenil” entre los jóvenes que pertenecen a la comunidad católica, la cuál culmina el Domingo de Resurrección. Al mismo tiempo, en rincones lejanos de nuestro país se practica el Gagá y las fiestas de Palos.

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