LA DEFINICIÓN DOMINICANA de colmado es: Lugar donde se vende de todo un poco, comestibles, bebidas, artículos básicos y no tan básicos pero que son la solución más rápida para el diario vivir del dominicano común. No necesariamente la más barata, aunque no podemos juzgar los dos o tres pesos por encima del precio legal que tengan algunas cosas ya que muchas veces nos salvan la vida. Además hay que destacar que el colmado es nuestro mejor aliado en todo momento: visitas inesperadas, algo que se acabó de repente, el detallado (o sea, te venden “un chin” de cualquier cosa), el delivery que te lleva los insumos a tu casa y ¡para colmo!, te fían.

EL ORIGEN de esta microempresa en República Dominicana se remonta a la época de la colonización, que en ese entonces eran grandes almacenes que suplían las necesidades de aquellos habitantes. Esos grandes negocios fueron conocidos como “Las Reales Atarazanas’’. Las Reales Atarazanas fueron los almacenes de la Corona Española en la isla. Allí se recibían las mercancías traídas desde Europa y eran almacenadas hasta su distribución en la colonia. Era el centro de las actividades mercantiles de la isla. Pero es cuando la ciudad comienza a crecer y surgen nuevos pueblos, la necesidad de asistencia de servicio inmediato se hace imprescindible. El primer intento para satisfacer estas necesidades fue el ventorrillo, un negocio fijo pero desmantelable, el cual derivó en pulpería, que es como se conocen en la parte Norte de República Dominicana, hasta llegar a lo que hoy conocemos como colmado.