Los actos y rituales propios de esta festividad religiosa atraen a cientos de personas, entre nacionales y turistas, que se lanzan a las históricas calles de la Ciudad Colonial, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, para ser testigos de estas peregrinaciones, la primera de ellas el Domingo de Ramos.   Las actividades forman parte de la intensa agenda que desarrollan estos días las iglesias de la parte histórica de la capital, entre ellas la Catedral de Santa María de la Encarnación, la primada de América, así como las cinco veces centenarias Iglesia de las Mercedes y la Regina Angelorum, con servicios en los que se combina la religión, la espiritualidad y la historia.   Una de las procesiones más vistosas y solemne la protagoniza la cofradía “La Guardia Romana”, que lleva ya 62 años acompañando los desfiles alegóricos a la muerte y pasión de Cristo.  Este grupo participa en la peregrinación del Domingo de Ramos que sale de la Iglesia de las Mercedes hasta la Catedral y la del Lunes Santo, “Cristo atado a la columna”, que volvió a las calles de la Ciudad Colonial en 2011 tras más de un siglo sin realizarse. Pero su mayor protagonismo es sin duda la del Viernes Santo, “El santo entierro”, la procesión que precisamente dio origen a “La Guardia Romana” y que se inicia en el interior de la Iglesia de las Mercedes con el descendimiento de Cristo de la cruz.

Este es un acto muy emotivo en el que muchas personas lloran y algunas llegan incluso a desmayarse, según Gabriel Bobadilla, coordinador de la Cofradía, quien defiende que se mantenga este tipo de tradiciones. Después de este acto, los miembros de esta hermandad rinden una especie de homenaje al Cristo y su banda de música entra a la parroquia a ritmo de tambores mientras se realiza el descendimiento. Posteriormente, se unen con los feligreses en la reflexión que da inicio a la procesión que arranca en la calle Las Mercedes, con sus vistosos trajes, sus armaduras, espadas e instrumentos musicales.

El fundador de esta cofradía, cuya historia se remonta a 1952, fue el sacerdote Atanasio de La Vega que trajo al país ese año desde Guatemala las primeras armaduras para los miembros del grupo y posteriormente adquirió en Barcelona (España) las piezas y las armaduras, algunas de las cuales se conservan hasta hoy, alegóricas a la Guardia Pretoriana (nombre original de este cuerpo militar). El propósito “era darle un mayor realce a la procesión del Viernes Santo”, agregó Bobadilla. Desde 1956 “La Guardia Romana” ha participado en todas las procesiones de Semana Santa de la Iglesia de las Mercedes. La mayoría de sus miembros son jóvenes residentes en la Ciudad Colonial o vinculados de alguna manera a esta parte de Santo Domingo, pero también hay entre ellos residentes en el extranjero que viajan cada año al país exclusivamente para estos actos. Esta tradición ha logrado superar el tiempo y se resiste a desaparecer porque, según Bobadilla, muchas personas que han presenciado la procesión “se han sentido tocadas por el señor y luego se han integrado a la parroquia”.

Fuente: MetroRD Digital

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