Gastronómicamente hablando, las habichuelas con dulce se han convertido en el plato dulce ícono de la República Dominicana en todo el mundo. Mezcla habichuelas rojas, distintos tipos de leche; especias variadas, azúcar y batatas, como adorno se acompaña de galletitas de leche crucificadas y pasas sin semilla. Hay mucha gente que se atreve a echarle casabe tostado. Algunos le dejan granos porque les dan un toque crujiente distinto al de las galletas; hay quienes les agregan leche de coco…etc, cada familia dominicana tiene su propia versión de este delicioso postre.

ORIGEN:    Nuestra versión favorita sobre el origen de las habichuelas con dulce proviene del historiador José G. Guerrero, quién expone que –“las habichuelas con dulce son un plato exclusivo de la República Dominicana, el cual no se consume ni siquiera en los países más cercanos a la isla como son Cuba, Puerto Rico y Jamaica. La forma de preparación de las habichuelas con dulce son una mezcla de productos y costumbres de los distintos continentes: América, Europa, África y Asia. El hecho de que no sea un postre en sí, ni un plato que acompaña a otro, sino un plato fuerte preparado para una ocasión especial como es la Semana Santa, la hace más singular aún”.    Las fechas más usuales en que se sirven, según la tradición: Miércoles de Ceniza. Primero y todos los Viernes de Cuaresma. Sábado de la Tentación (primer sábado de Cuaresma). Jueves, viernes y Sábado Santos. Pueden servirse también en Mardigrass o martes de Carnaval (el anterior a Ceniza), los Jueves de la Asunción, de Corpus Cristy y el Domingo de Pentecostés.

Guerrero sostiene lo siguiente: –“La información más aproximada sobre el origen de esta tradicional comida se ubica a finales del siglo XVII y se relaciona con la era de Francia en Santo Domingo (1795-1809). El dato lo aporta Dorvo Soulastre, un militar francés que vino a Santo Domingo acompañando al general Hédouville el 27 de marzo de 1798. En su informe describe la migración francesa de Saint Domingue (posteriormente Haití) hacia la parte oriental (hoy República Dominicana), entre la que se encuentra monsieur Francois Delalande, quien introdujo la costumbre de comer frijoles o legumbres. Delalande vivía con su mujer e hijos al norte de Haití, donde tenía una pequeña finca de legumbres. Un mulato le pide la mano de una de sus hijas, y ante su negativa, y aprovechando la rebelión de esclavos en 1791, se venga matando las hijas y persiguiendo a la familia. El padre, la madre y los hijos varones huyen hacia Monte Cristi y luego a Santo Domingo, donde un español le cedió un pedazo de tierra. De las legumbres producidas por Delalande, a Soulastre le llamó la atención especialmente unos “frijolillos” que se comían “tan finos y azucarados” como en Francia. Como no le fue posible aclimatar los frijoles franceses a la tierra dominicana, los sustituyó por otros de Estados Unidos. A parte de estos “frijoles finos y azucarados”, a Soulastre le brindaron una merienda de “lacticinios, confituras del país, pastelones de azahar, merengues con vainilla, dulce angélico y chocolate”, entre los cuales se pueden identificar tres elementos básicos de las habichuelas con dulce: frijoles, productos lácteos y azúcar”.

Según Guerrero, el proceso de fusión y síntesis culinaria del pueblo dominicano habría convertido estos ingredientes, después de la Independencia de 1844, en las habichuelas con dulce. Los frijoles franceses sembrados aquí y los importados debieron ser sustituidos por las habichuelas que estaban en América desde los tiempos precolombinos. “Los dominicanos aceptaron las costumbres francesas y pasaron a consumir frijoles franceses o criollos, azucarados o salados.

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